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Comodoro Rivadavia

Centro Vanguardia abre punto solidario en Fuchs: donar y bancar

El Centro Vanguardia sumó un nuevo frente solidario en la zona sur de Comodoro Rivadavia. Desde la organización anunciaron la apertura de un espacio para recibir donaciones destinadas a familias que atraviesan situaciones de necesidad y que no se encuentran alojadas en albergues.

El punto de acopio funciona en Paraná 421, barrio Fuchs, y fue pensado con una lógica simple pero clave: acercar la ayuda a quienes no pueden trasladarse largas distancias dentro de la ciudad. Porque cuando falta todo, moverse también cuesta.

La campaña está enfocada en recibir alimentos, pañales, agua mineral y artículos de higiene personal. Nada exótico, nada raro. Lo esencial para sostener el día a día cuando el piso se corre.


No están en albergues, pero igual necesitan ayuda

Desde el Centro Vanguardia fueron claros en explicar a quiénes apunta esta iniciativa. El objetivo es llegar a vecinos que no están alojados en los espacios de emergencia habilitados, pero que igual atraviesan un momento crítico.

Hay personas que hoy viven de manera provisoria en quinchos, en casas de amigos o de familiares. No duermen en un albergue, pero tampoco están bien. Y muchas veces quedan fuera de los circuitos formales de asistencia.

Ahí es donde entra esta campaña. Mientras los espacios de alojamiento se concentran en quienes están alojados allí, este punto de donaciones busca cubrir a otro sector que también necesita una mano urgente.


Por qué en Fuchs: cuando la distancia también excluye

La elección del barrio Fuchs no fue casual. Desde la organización explicaron que la apertura de este espacio responde a la necesidad de facilitar el acceso a la ayuda, especialmente para quienes viven en la zona sur y no pueden acercarse a otros puntos de la ciudad.

En Comodoro, las distancias no son un detalle menor. El colectivo no siempre pasa, el tiempo no sobra y el bolsillo menos. Abrir un punto de recepción en Fuchs es, básicamente, acortar el camino entre la necesidad y la ayuda.

El Centro Vanguardia entendió algo básico: si la ayuda no llega, hay que moverla.


Una experiencia que empujó a hacer más

Este nuevo espacio no surge de la nada. Desde el lunes 16 de enero, el Centro Vanguardia viene trabajando en el Club Florentino Ameghino, donde colaboran sirviendo desayunos y meriendas.

Esa experiencia directa, cara a cara con la realidad, dejó una conclusión clara: la asistencia tenía que ampliarse. Había más personas necesitando ayuda de las que entraban en los esquemas tradicionales.

Así nació la idea de sumar un punto de acopio en la zona sur. No como reemplazo, sino como complemento. Más manos, más lugares, más chances de llegar a tiempo.


85 personas asistidas y una ayuda que no se corta

Actualmente, desde el Centro Vanguardia informaron que se está asistiendo a unas 85 personas, entre adultos y niños. Algunas familias lograron reubicarse en otros espacios, pero eso no significa que ya estén resueltas.

Muchas perdieron sus pertenencias y siguen necesitando alimentos y artículos básicos. Por eso, la asistencia continúa incluso después de que las personas encuentran un lugar donde vivir.

El mensaje es claro: la ayuda no se corta cuando baja la espuma. Se sostiene mientras haga falta.


Qué se necesita y cómo colaborar

La campaña de donaciones está enfocada en insumos básicos, de esos que nunca sobran:

  • Alimentos

  • Pañales

  • Agua mineral

  • Artículos de higiene personal

Quienes quieran colaborar pueden comunicarse al 2975 93-0414, el número habilitado para coordinar la entrega de donaciones en el domicilio de Paraná 421.

La distribución se realizará junto a otros voluntarios y organizaciones que trabajan de manera conjunta en la asistencia a las familias. Nada individual, todo en red. Porque solos no alcanza.


Solidaridad sin cartel luminoso

Mientras muchos esperan soluciones que no llegan, hay organizaciones que hacen. El Centro Vanguardia no promete milagros, pero abre puertas, junta donaciones y llega a donde otros no llegan.

En tiempos difíciles, estos gestos sostienen más que cualquier discurso. Y recuerdan algo simple: no todos están en albergues, pero todos necesitan comer, higienizarse y sentirse un poco menos solos.

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