En Comodoro hay escenas que se repiten como loop maldito, y esta fue una de ellas. Barrio Laprida, lunes a la mañana, llamada urgente y una vecina en alerta máxima. Del otro lado del teléfono, el mensaje fue claro: un sujeto estaba intentando ingresar a su casa, forzando una ventana del patio trasero.
La intervención quedó registrada oficialmente por el Ministerio de Seguridad y Justicia, a través de la Policía del Chubut, y fue atendida por personal de la Comisaría Distrito Laprida, dependiente de la Unidad Regional Comodoro Rivadavia.
Nada de rumores ni versiones cruzadas: acta en mano y procedimiento directo.
Intento de ingreso en calle Costa Rica
Según el parte policial, el llamado se recibió a las 09:35 horas del 02 de febrero de 2026. La denunciante —una mujer— solicitó presencia policial inmediata al advertir que un sujeto estaba forzando una ventana del patio trasero de su vivienda, ubicada en calle Costa Rica, en el barrio Laprida.
El dato no fue menor. Mientras hablaba con la policía, el intento de ingreso estaba ocurriendo en tiempo real. No era un “me pareció ver algo raro”, sino una situación concreta y en desarrollo.
Los uniformados se desplazaron rápidamente al lugar.
A 10 metros y con las mismas características
Al arribar a la dirección indicada, el personal policial observó a un sujeto en la vía pública, sobre calle Costa Rica, a solo 10 metros de la vivienda. El detalle clave: coincidía con las características físicas que la denunciante había aportado minutos antes.
No hubo persecución ni escena caótica. El sospechoso estaba ahí, cerca, como si nada. Se procedió entonces a la identificación del masculino, mientras se avanzaba con el protocolo habitual.
En ese momento, salió la denunciante.
Reconocimiento directo y detención inmediata
La mujer sindica al sujeto sin vueltas. Lo reconoció como la persona que minutos antes había intentado ingresar a su vivienda forzando la ventana del patio trasero.
Con ese señalamiento directo y la proximidad temporal y espacial del hecho, la situación quedó clara. Los uniformados procedieron a la inmediata detención del individuo y a su posterior traslado a la dependencia policial.
El motivo: averiguación por el delito de violación de domicilio.
Fin de la secuencia. Rápida, concreta y sin margen para dudas.
Violación de domicilio: cuando el límite es la ventana
El parte no habla de ingreso consumado, pero sí de intento claro. Forzar una ventana, estar a metros del lugar y ser reconocido por la damnificada fue suficiente para que la intervención policial avanzara sin demoras.
En barrios como Laprida, donde la vida cotidiana transcurre entre rutinas conocidas, este tipo de episodios genera bronca e inquietud. No es solo el daño material o el susto del momento: es la sensación de que alguien quiso cruzar un límite que no se cruza.
La reacción rápida de la vecina y la llegada inmediata de la policía evitaron que la situación pasara a mayores.
Llamar a tiempo hace la diferencia
El caso deja un mensaje claro y repetido hasta el cansancio, pero no por eso menos cierto: avisar a la policía a tiempo cambia el resultado. El sujeto fue localizado cerca del domicilio, identificado y detenido en cuestión de minutos.
No hubo vueltas, ni excusas, ni dilaciones. Procedimiento directo y traslado a la comisaría para continuar con las actuaciones correspondientes.
Laprida, lunes y alerta temprana
El intento de ingreso en barrio Laprida terminó sin heridos y con una detención, pero vuelve a poner el foco en algo básico: estar atentos y actuar rápido.
Esta vez, el intruso no pasó de la ventana.
Y a 10 metros de la casa, la historia ya estaba escrita.
¿Casualidad o torpeza? Eso lo dirá la Justicia. Mientras tanto, en Laprida quedó claro que el llamado a tiempo vale más que cualquier cerradura.

