El paro en aeropuertos a nivel nacional no arranca este lunes como estaba anunciado, pero el conflicto sigue más vivo que meme viejo en Twitter. La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) decidió postergar la huelga tras analizar la normativa vigente sobre servicios esenciales.
Según marca la ley, este tipo de medidas necesita un preaviso mínimo de cinco días. Resultado: la fecha probable del paro total se trasladó al lunes 9 de febrero. Una movida legal, prolija, pero que no despeja el cielo del todo.
Porque mientras la huelga se corre en el calendario, el estado de asamblea permanente sigue activo en las terminales aéreas. Y eso ya empezó a sentirse en la puntualidad de los vuelos, tanto de cabotaje como internacionales.
Asambleas permanentes: el limbo que desespera a los pasajeros
Sin paro formal, pero con asambleas en marcha, los aeropuertos entran en una especie de limbo operativo. Mostradores más lentos, pistas con actividad condicionada y servicios clave funcionando a medias. Todo legal, todo anunciado, pero igual de molesto para el pasajero apurado.
Las asambleas informativas se realizan en los lugares de trabajo y pueden generar demoras y reprogramaciones durante toda la semana. Es decir: nadie puede garantizar que tu vuelo salga en horario, aunque tampoco esté oficialmente cancelado.
Una especie de “te aviso pero no te aseguro nada”, versión aeroportuaria.
El reclamo detrás del paro en aeropuertos
El origen del paro en aeropuertos es salarial y apunta directo a la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). Desde ATE denuncian el incumplimiento en el pago de un incremento correspondiente al adicional por “racionamiento”.
Según explicaron, ese aumento ya figuraba liquidado en el sistema oficial, pero nunca fue depositado en la fecha estipulada. O sea: estaba en el recibo, pero no en el bolsillo. Y eso, en cualquier rubro, es pólvora.
Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE, fue directo al hueso:
“El Gobierno tomó la decisión de dar marcha atrás con un incremento salarial ya acordado, reliquidar los haberes y dejar a los trabajadores sin salarios”.
El dirigente remarcó que el aumento era visible en los recibos a través del sistema SARHA, lo que refuerza la bronca del sector.
ANAC busca desactivar el conflicto, pero ATE ratifica
Desde la ANAC aseguran que están trabajando para evitar que el conflicto escale y afecte las operaciones aéreas. Sin embargo, del lado gremial no hay señales de marcha atrás.
Marcelo Belelli, referente de ATE en Ezeiza, fue claro:
“No sabemos cuándo vamos a cobrar y están desconociendo un aumento que había sido liquidado”.
La definición formal sobre cómo seguirá la medida se anunciará este lunes, pero el clima ya está cargado. Y cuando eso pasa en los aeropuertos, el efecto dominó es inevitable.
Qué pasa si el paro en aeropuertos se concreta el 9 de febrero
Si el paro en aeropuertos finalmente se activa el lunes 9, la huelga será por 24 horas y tendrá impacto total en los 30 aeropuertos del país. Las áreas afectadas serían clave: control terrestre, sanidad, bomberos y administración.
En ese escenario, se cancelarían todos los vuelos comerciales. Las únicas excepciones serían los traslados sanitarios, humanitarios, del Estado o vinculados al transporte de órganos para trasplantes.
El resto, a esperar. Con mate frío, valija cerrada y paciencia de acero.
Mientras tanto, demoras aseguradas
Hasta que haya una resolución concreta, la operatoria aérea seguirá condicionada por las asambleas. Puede haber demoras en mostradores, pistas y servicios asociados. Nada está garantizado, salvo la incertidumbre.
El paro en aeropuertos no arrancó, pero ya se siente. Y como suele pasar, los pasajeros quedan en el medio de una pulseada que no iniciaron, pero que igual pagan.

