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«Me apuñalaron para sacarme la bici», el violento robo a un joven en Caleta Olivia

La escena parece sacada de una película oscura, pero pasó en Santa Cruz y pasó de verdad. Un joven terminó apuñalado en una pierna solo para que le robaran su bicicleta. Nada de madrugada, nada de callejón escondido: una plaza del barrio Koltun, en Caleta Olivia, cerca de las 18 horas. Cuando todavía hay gente dando vueltas y el sol sigue marcando presencia.

El hecho ocurrió el martes 27 de enero y dejó una mezcla de miedo, indignación y cansancio entre los vecinos. Porque no es solo el ataque en sí: es la repetición, la impunidad y la sensación de que la violencia ya no tiene freno.

“Me apuñalaron para sacarme la bici”

La víctima fue identificada como Sebastián, quien relató que estaba en la plaza del barrio, en inmediaciones de la segunda Laguna, cuando fue abordado por al menos seis personas. No fue un arrebato rápido ni un empujón aislado. Fue un ataque grupal.

Según su testimonio, los agresores —todos menores de edad— lo rodearon para robarle la bicicleta. En medio del forcejeo, uno de ellos sacó un arma blanca y lo hirió en una pierna. Así, sin más. Una puñalada por una bici.

A pesar de la lesión, Sebastián logró pedir ayuda tras el violento asalto. Podría haber sido peor. Mucho peor. Y eso es lo que más ruido hace entre quienes viven en la zona.

Menores identificados, causa estancada

De acuerdo a la información disponible, la Policía tendría identificados a los presuntos responsables. Sin embargo, hasta el momento no hubo avances judiciales concretos, justamente porque se trata de menores.

Y ahí aparece el loop conocido: se sabe quiénes son, pero no pasa nada. El expediente avanza lento, la bronca crece rápido y el barrio queda igual o peor que antes.

Mientras tanto, la víctima se queda sin su medio de transporte y con una herida que no es solo física.

Inseguridad que se repite (y cansa)

Sebastián fue claro y directo. Dijo lo que muchos piensan pero pocos escuchan: no es un hecho aislado. En el barrio Koltun, los episodios de inseguridad se repiten y la respuesta no llega.

“Esto pasa seguido y nadie hace nada”, expresó. Una frase corta, filosa y tristemente habitual en los barrios donde el miedo ya se volvió rutina.

La preocupación vecinal no es nueva, pero cada hecho violento suma un poco más de hartazgo. Porque cuando el ataque ocurre en una plaza, a la vista de todos, el mensaje es claro: no hay lugares seguros.

Una bicicleta que era trabajo

El robo no fue solo material. La bicicleta sustraída es una rodado 29, marca Venzo, de color negro con detalles verdes. Sebastián la usaba todos los días para ir a trabajar. No era un lujo ni un capricho: era su herramienta para cumplir con su rutina laboral.

Ahora, además de recuperarse de la herida, tiene que ver cómo hace para llegar al trabajo. Otra consecuencia más de un hecho que, para los agresores, duró apenas unos minutos.

Pedido de ayuda a la comunidad

Ante la falta de respuestas concretas, la familia de Sebastián apeló a lo que muchas veces termina siendo el último recurso: la comunidad.

Solicitan cualquier dato, imágenes de cámaras de seguridad o información que permita recuperar la bicicleta robada y aportar elementos a la causa. Cada detalle puede ser clave.

En barrios como Koltun, donde todos se conocen y todo se comenta, una cámara, una foto o un dato pueden marcar la diferencia.

Fuente: Nuevo Día

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