Cuenta regresiva en el Senado. A una semana de las sesiones extraordinarias, el Gobierno pisa el acelerador para aprobar la reforma laboral el 11 de febrero, pero la rosca viene con freno de mano puesto: los gobernadores no quieren perder plata.
La jefa del bloque libertario, Patricia Bullrich, negocia voto a voto con radicales, PRO y bloques provinciales, mientras Diego Santilli sale a buscar respaldos en las provincias. Ya consiguió varios, pero el conflicto sigue siendo el mismo: la baja del impuesto a las ganancias a las empresas.
La reducción de la alícuota del 35% al 31,5% implicaría una pérdida de 1,2 billones de pesos para las provincias. Traducido: menos recursos y más bronca. Por eso, el oficialismo analiza compensaciones para destrabar el acuerdo.
Hoy La Libertad Avanza tiene 33 votos y necesita cuatro más. El radar apunta a senadores de Misiones, Chubut y Corrientes. Mientras tanto, algunos radicales ya avisaron que no levantan la mano.
El proyecto ya tiene dictamen e incluye cambios como el pago de indemnizaciones en cuotas para pymes y modificaciones en la ultraactividad de los convenios. Ahora, la pregunta es simple: ¿alcanzan los votos o se cae en la recta final?
Fuente: NA

