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Comodoro Rivadavia

A más de una semana del femicidio de Valeria Schwab: «No puede ser que todavía no tenga los resultados de la autopsia”

La autopsia de Valeria se volvió un símbolo de la espera eterna. De esas que desesperan, desgastan y dejan a una familia flotando en la nada. Pasaron más de siete días desde que encontraron el cuerpo de la joven en el Centro de Comodoro Rivadavia y, según denuncia su hermana, todavía no hay información formal, clara ni respaldada por papeles.

Jessica Schwab lo dijo sin vueltas y con la angustia lógica de quien busca respuestas básicas: saber cómo murió su hermana. No teorías, no trascendidos, no comentarios de pasillo. Datos concretos. Oficiales. Los que deberían llegar primero a la familia y no filtrarse antes por otros lados.

Autopsia de Valeria: una espera que duele

“No puede ser que haya pasado más de una semana y yo todavía no tenga los resultados de la autopsia”, expresó Jessica. Y no es una frase al pasar. Es un reclamo directo, crudo, de esos que no necesitan adorno.

Según relató, la única información que recibió fue mínima y parcial. Apenas una frase: que Valeria murió por asfixia mecánica. Nada más. Sin explicación, sin contexto, sin un informe que lo respalde. “No tengo más nada que eso”, resumió. Y ahí está el problema: con eso no alcanza.

La autopsia de Valeria, en los hechos, sigue siendo una incógnita para quienes más deberían saber.

Silencio oficial y versiones sueltas

Jessica remarcó algo que agrava todavía más la situación: nunca fue convocada para recibir explicaciones oficiales. Nadie la llamó, nadie la citó, nadie le mostró un documento. “Nunca nadie me mostró un papel que diga nada”, afirmó.

Mientras tanto, en los medios circularon distintas versiones sobre el caso. Información que, según ella, jamás fue confirmada por la Justicia ante la familia. “En los medios salió un montón de información que a mí nunca me dijeron”, cuestionó.

Ese desfasaje —cuando la prensa parece saber más que los familiares— no solo genera confusión. Genera dolor. Y desconfianza. Porque cada versión no confirmada es una herida nueva.

Otras pericias que tampoco llegan

La autopsia de Valeria no es el único punto oscuro. Jessica también manifestó incertidumbre respecto a otras pericias clave, como el análisis de ADN. No sabe si ya fue enviado, no sabe cuánto va a tardar y tampoco recibió un plazo aproximado.

“Estoy esperando el ADN y no sé cuánto va a tardar. No sé si ya lo enviaron. Tampoco me dijeron un tiempo aproximado. No me quisieron decir nada”, relató. Otra vez, el mismo patrón: silencio, falta de comunicación y una familia a la deriva.

En una investigación de esta magnitud, esos vacíos pesan. Y mucho.

Cuando la Justicia habla poco (o nada)

Jessica fue clara al describir cómo impacta esta falta de información en los familiares. “Los tiempos son muy largos para algo tan importante”, dijo. Y agregó algo que resume todo: “Yo no entiendo cómo funciona la Justicia, es la primera vez que vivimos una situación así”.

No hay enojo técnico ni discurso jurídico. Hay desconcierto. Porque cuando te toca de cerca, los plazos burocráticos no se entienden. Cada día sin respuestas se siente como un mes.

La autopsia de Valeria, más que un trámite, es la llave para empezar a entender qué pasó. Y sin esa llave, todo queda trabado.

Un pedido simple: saber la verdad

Lejos de pedir privilegios o adelantos indebidos, Jessica dejó en claro cuál es su objetivo. No busca show, no busca titulares. Busca verdad. “Lo único que espero es saber qué pasó con mi hermana. Necesitamos respuestas”, expresó.

En una ciudad como Comodoro, donde estos casos sacuden fuerte y rápido, la falta de información oficial no solo afecta a una familia. También alimenta rumores, versiones cruzadas y un ruido que no ayuda a nadie.

La autopsia de Valeria sigue siendo una deuda pendiente. Y mientras no llegue, la herida sigue abierta.

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