La escena es tan cruda como cotidiana: familias evacuadas, varios días fuera de sus casas y chicos comiendo directamente en el suelo. No es una metáfora ni una exageración. Es lo que está pasando en el albergue municipal de Comodoro Rivadavia, donde vecinas denuncian la falta total de mesas, sillas y hasta cubiertos.
El reclamo llegó a través de Estefanía, una de las mujeres alojadas en el lugar, que habló con ABC Diario y puso en palabras lo que muchos están viviendo puertas adentro. “La verdad que no hay mesas, no hay sillas, cubiertos, nada. Estamos comiendo en el suelo”, contó sin vueltas.
Y cuando se trata de chicos, la situación pega doble. No solo comen en el piso: también juegan, dibujan y pasan las horas ahí, porque no hay otros espacios ni elementos básicos para que puedan estar mejor.
Ni tele, ni mesas, ni sillas: creatividad forzada
Según relató Estefanía, en el albergue no hay televisión ni espacios pensados para despejar a los más chicos. Las actividades recreativas se hacen sentados en el piso, a puro ingenio y paciencia.
“Los niños hacen actividades recreativas en el suelo, porque no hay tele ni nada de eso como para despejarlos”, explicó. Una postal que duele más cuando se piensa que no se trata de un día o dos, sino de una estadía que ya lleva varios días… y que podría extenderse.
Incluso, las propias familias propusieron llevar mesas pequeñas para mejorar un poco la situación. Pero no. Tampoco está permitido. “Planteamos llevar mesas chicas y no nos dejan”, contó Estefanía. Así, la incomodidad se vuelve regla y no excepción.
Incertidumbre total: días que pasan y respuestas que no llegan
Al problema material se le suma algo igual de pesado: la falta de información. Las familias evacuadas aseguran que nadie les dice con claridad qué va a pasar ni cuánto tiempo más deberán quedarse en el albergue municipal.
“Ya han pasado varios días. Algunos pudieron buscar cosas, otros no. No nos dicen nada, no tenemos ninguna noticia”, relató la vecina. En su caso, su pareja solo puede ingresar 15 minutos a la vivienda y no está autorizado a retirar electrodomésticos u otros elementos importantes.
El mensaje que reciben es simple y desesperante: “aguanten un mes más”. Pero para quienes viven ahí adentro, un mes no es poco. Es eterno. “Vivir un mes acá es muchísimo tiempo”, expresó Estefanía, marcando lo difícil que es reorganizar rutinas básicas en un espacio compartido, sin comodidades y con muchos chicos.
Además, señaló que no recibieron información sobre posibles alquileres u otras alternativas habitacionales. Todo queda en el aire, como tantas cosas en Comodoro.
Mascotas evacuadas: otro drama silencioso
En medio de la urgencia, también apareció otro tema sensible: las mascotas. Muchas familias recién pudieron sacarlas cuando se habilitó el ingreso a las viviendas.
“Toda mi cuadra salió con sus mascotas”, explicó Estefanía, dando cuenta de una evacuación que no solo involucró personas, sino también animales que forman parte de la familia y que ahora también deben adaptarse a un nuevo espacio.
Juego y solidaridad: lo que sostiene a los chicos
En ese contexto complicado, el acompañamiento de organizaciones y vecinos marca una diferencia. Gabriela Ciares, integrante del grupo Semillas, contó que están trabajando con los chicos a través del juego y actividades recreativas.
“Tratamos de sacarlos de esto que están viviendo. Ellos siguen creando, siguen dibujando, siguen pintando”, expresó. Todo se hace con lo que hay, muchas veces sentados en la tierra, sin mesas ni mesitas.
Gabriela también aprovechó para hacer un pedido solidario a quienes puedan colaborar. Lo que más necesitan ahora es:
Lana (para hacer pulseritas)
Mandalas impresos
Lápices de colores
Las actividades continúan este martes desde las 10 de la mañana y duran alrededor de una hora y media.
“Acá no hay tele, no hay nada. Nos conectamos desde el juego de siempre, sentados en la tierra, sin mesitas ni nada”, resumió Gabriela, destacando la solidaridad como única red de contención real.

