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Comodoro Rivadavia

Falleció Rubén Patagonia: se apagó una voz que gritaba sur

Falleció Rubén Patagonia este jueves en Comodoro Rivadavia. Tenía 69 años, estaba internado y peleando una batalla dura, de esas que no se cantan pero se sienten. Músico, referente cultural y voz incómoda para el olvido, su partida sacudió al sur entero. Se fue un artista, sí. Pero sobre todo, se fue una forma de decir Patagonia sin pedir permiso.

Falleció Rubén Patagonia y la noticia cayó como viento helado sin aviso. De esos que te atraviesan el pecho y te dejan mudo. En Comodoro Rivadavia, su ciudad, la palabra “referente” quedó chica. Porque Rubén no era estatua ni prócer de manual: era voz viva, áspera, honesta. De las que no se acomodan para caer bien.

El músico estaba internado en la ciudad donde nació, donde caminó, donde cantó y donde decidió quedarse cuando muchos se van. En los días previos, su familia había confirmado que se habían conseguido los donantes de sangre necesarios y agradecieron la solidaridad de la comunidad. Comodoro respondió, como suele hacerlo cuando la cosa es en serio. Pero esta vez no alcanzó.

Rubén Patagonia atravesaba un cuadro de salud delicado. Lo enfrentó como vivió: con dignidad y sin maquillaje. Finalmente, este jueves, la lucha terminó. Y con él, se apagó una de las voces más potentes de la identidad patagónica.

Rubén Patagonia: cantar desde la tierra, no desde el marketing

Nacido el 2 de julio de 1956 en Comodoro Rivadavia, Rubén Chauque —su nombre real— fue descendiente de tehuelches y llevó esa raíz como bandera, no como adorno. Desde 1971 empezó a construir un camino artístico que nunca se despegó de la memoria, la identidad y la esperanza de los pueblos originarios.

Su canto era visceral. Crudo. Más cercano al viento que al estudio pulido. Fusionó elementos ancestrales de la Patagonia con instrumentos y recursos de la tecnología contemporánea, armando un estilo propio, inclasificable. Nada de hits fáciles ni letras para quedar bien. Lo suyo era decir lo que duele, aunque incomode.

Falleció Rubén Patagonia, pero queda su obra, que no envejece ni se archiva. Porque no hablaba de modas: hablaba de tierra, de despojo, de resistencia, de volver a ser uno cuando todo empuja a fragmentarse.

Discografía: una Patagonia que suena fuerte

La trayectoria discográfica de Rubén Patagonia empezó en 1979 con Más Acá del Colorado. De ahí en más, el sur empezó a escucharse distinto. Llegaron trabajos fundamentales como Miremos al Sur y Ay, Patagonia, discos que no pedían permiso para decir lo que muchos preferían no escuchar.

Entre sus obras más resonantes está Cutral-Có, producido por Ricardo Iorio, donde la crudeza se volvió bandera. También Volver a Ser Uno, con producción de León Gieco, una colaboración que unió caminos distintos pero una misma convicción. En 2006 editó Historias, otro capítulo de una discografía que nunca fue cómoda ni complaciente.

Cada disco fue una postal sin filtro del sur. No la del folleto turístico, sino la real: la que tiene cicatrices, memoria y bronca justa.

Rubén Patagonia en el cine: del sur al mundo sin pedir permiso

Hablar de Rubén Patagonia es hablar de música, identidad y raíz. Pero reducirlo solo a eso sería quedarse corto. Porque Rubén Patagonia también dejó una marca fuerte en el cine, ese territorio donde no cualquiera entra y mucho menos deja huella. Y él lo hizo sin cambiar el acento, sin disfrazarse y sin suavizar el mensaje.

Su participación en La película del Rey (1986), dirigida por Carlos Sorín, fue un antes y un después. No solo para su carrera, sino para el cine argentino en general. El film se convirtió en una obra emblemática, premiada en numerosos festivales y reconocida por su mirada cruda, poética y profundamente humana. Rubén no actuó: fue. Y eso se notó.

Rubén Patagonia en el cine no era un experimento exótico. Era coherencia pura. La misma que tenía arriba de un escenario, pero trasladada a la pantalla grande.

Después de ese primer gran impacto, Rubén Patagonia siguió sumando experiencias en el cine internacional. Participó en La eterna sonrisa (Estados Unidos), donde compartió elenco nada menos que con Daniel Day-Lewis. Sí, uno de los actores más reconocidos del cine mundial, conocido por su intensidad y compromiso extremo con cada papel.

También formó parte de De los Apeninos a los Andes (Italia), junto a figuras como Giuliano Gemma, Luis Brandoni y Patricio Contreras. Un elenco potente, diverso y con fuerte presencia latinoamericana y europea. Rubén Patagonia ahí no fue decorado: fue parte activa de una historia que cruzaba culturas y geografías.

Un artista que cruzó música, cine y cultura

El paso de Rubén Patagonia por el cine no puede leerse aislado de su recorrido musical. Todo estaba conectado. Su forma de actuar tenía la misma fuerza que su forma de cantar. El mismo pulso. La misma verdad.

A lo largo de su carrera compartió escenario y grabaciones con artistas de enorme relevancia como León Gieco, Almafuerte, Divididos, Flavio Cianciarullo, Lito Vitale, Bersuit Vergarabat y Víctor Heredia. Nombres pesados. Trayectorias enormes. Y sin embargo, Rubén siempre sostuvo su lugar, construyendo un puente entre el folklore, el rock y las expresiones culturales de los pueblos originarios.

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