El episodio ocurrió el lunes 12 de enero a las 21:40, en el kilómetro 133 de la Ruta Nacional N°26. En ese punto, personal de la División de Seguridad Rural de Sarmiento realizaba un control de tránsito de rutina. Nada fuera de lo común. Hasta que lo fue.
Los efectivos detuvieron un Ford Fiesta que circulaba con tres ocupantes. Al acercarse al vehículo, observaron que debajo del asiento delantero del acompañante sobresalía la culata de un arma de fuego. No estaba escondida del todo. Tampoco disimulada.
Era un arma calibre 22.
Cuando el personal policial consultó por la documentación correspondiente, el conductor —identificado como K.E.B., de 24 años— reconoció que no contaba con la autorización legal para portar el arma. Fin del recorrido y principio del problema.
El arma, la falta de papeles y la detención
Ante la ausencia total de documentación habilitante, el joven fue detenido en el lugar y trasladado a la comisaría local. El procedimiento se realizó en el marco de las tareas preventivas habituales, esas que muchas veces pasan desapercibidas… hasta que no.
La tenencia ilegal de arma de fuego de uso civil es un delito. No importa si el arma estaba cargada o no, ni si “era solo para llevar”. Sin autorización legal, alcanza para quedar imputado.
Y eso fue exactamente lo que ocurrió.
Audiencia y pedido de la Fiscalía
El caso avanzó rápidamente al plano judicial. En la audiencia de control de la detención, los representantes del Ministerio Público Fiscal, Alexis Ubilla y la abogada Maira Ritter, expusieron los detalles del hecho ante el juez Alejandro Rosales.
Allí solicitaron dos cosas concretas: que se declare legal la detención del imputado y que se autorice la apertura de la investigación preparatoria de juicio contra el joven, señalado como presunto autor del delito de tenencia ilegal de arma de fuego de uso civil.
No hubo giros inesperados ni escenas de película. El planteo fue claro y directo, apoyado en lo observado durante el control y en la falta de documentación del arma.
Sin oposición de la Defensa y aval judicial
Por el lado de la Defensa Pública, no se formularon oposiciones a los pedidos realizados por la Fiscalía. Con ese escenario, el juez Alejandro Rosales resolvió hacer lugar a lo solicitado por el Ministerio Público Fiscal.
Así, se declaró legal la detención y se habilitó el plazo de investigación correspondiente.
El joven quedó formalmente procesado y la causa seguirá su curso judicial, mientras se profundizan las medidas investigativas dentro del marco legal.
Cuando un control de tránsito termina en causa penal
El hecho deja una lectura sencilla pero contundente: un control de tránsito puede cambiarlo todo en segundos. Lo que arranca como una verificación vehicular termina en una imputación penal cuando aparece un arma sin autorización.
La tenencia ilegal de arma de fuego no es un detalle menor ni una infracción administrativa. Es un delito tipificado y con consecuencias judiciales concretas, incluso cuando se trata de armas de uso civil como un calibre 22.
En este caso, la visibilidad del arma y la falta de papeles fueron suficientes para activar todo el engranaje judicial.

