Mientras Comodoro dormía (o lo intentaba), el barrio Pueyrredón tuvo despertador inesperado: incendio de pastizales en un terreno baldío y una nube de humo que dijo “buen día” antes de tiempo. Pasó este domingo, cerca de la 1:20, en la esquina de Barceló y La Razón. Bomberos llegaron rápido y apagaron todo sin heridos ni daños. Final feliz, por suerte.
El incendio de pastizales se desató durante la madrugada de este domingo y obligó a una intervención rápida para evitar males mayores. El escenario fue un terreno baldío ubicado en la intersección de Barceló y La Razón, una zona donde el silencio nocturno suele ser ley… hasta que aparece el humo.
Alrededor de la 1:20 horas, el foco ígneo fue reportado y personal de la Comisaría Seccional Quinta tomó intervención inmediata. Nada de mirar para otro lado: el fuego no espera y los pastizales secos tampoco ayudan.
Bomberos al rescate, sin vueltas
Ante la alerta, se solicitó la presencia del personal de Bomberos Voluntarios, que llegó al lugar y trabajó de manera rápida y coordinada. El objetivo era claro: controlar el fuego y evitar que se propagara hacia zonas sensibles.
Según informaron fuentes policiales, los bomberos lograron sofocar el incendio “sin novedad”, una frase corta que en realidad dice mucho. Significa que el operativo funcionó, que el fuego quedó contenido y que no hubo sorpresas de último momento.
En criollo: laburo limpio y efectivo.
Mucho humo, pero sin consecuencias graves
El incendio de pastizales generó una importante cantidad de humo, de esos que hacen pensar lo peor cuando se ven desde lejos. Sin embargo, pese a lo aparatoso de la escena, el saldo fue positivo.
No se registraron personas lesionadas ni daños materiales de consideración. Tampoco hubo afectación a viviendas linderas ni riesgos mayores para la comunidad. Algo clave, sobre todo en horarios donde la visibilidad baja y cualquier chispa puede escalar rápido.
Terreno baldío + madrugada = combo sensible
Aunque el episodio no pasó a mayores, vuelve a poner en foco una combinación que en Comodoro se repite: terrenos baldíos, pastizales y madrugada. Un combo que, si no se controla a tiempo, puede transformarse en un problema serio.
Esta vez, el incendio de pastizales quedó en un susto. Pero el humo, las sirenas y el despliegue de emergencia recuerdan que estos focos no son un detalle menor, incluso cuando no hay víctimas ni pérdidas materiales.
Respuesta rápida que evitó un problema mayor
El dato clave del hecho es la rápida intervención. Desde el aviso inicial hasta el trabajo de los bomberos, todo se dio sin demoras. Eso permitió que las llamas no avanzaran y que el episodio quedara bajo control en poco tiempo.
En un contexto donde muchas veces las emergencias llegan tarde o se complican, este operativo mostró que cuando la respuesta es inmediata, el resultado cambia por completo.

