Mientras algunos levantaban la copa y otros peleaban con el turrón duro como adoquín, los Bomberos Voluntarios de Comodoro Rivadavia no pararon un segundo. Según detalló Diego Galleguillo, Segundo Jefe del Cuerpo Activo, entre el 24 y el 25 de diciembre hubo 26 intervenciones en total, repartidas entre los seis cuarteles de la ciudad.
El dato que prende todas las alarmas: 24 de esas salidas fueron por incendios de pastizales. El resto se completó con un incendio vehicular y el de un pequeño galpón. Navidad modo “llamado de atención”, sin metáforas.
Galleguillo explicó en diálogo con Crónica que no se puede apuntar a un solo culpable. No todo es pirotecnia, aunque esté en la lista negra. El problema es más grande y más seco.
Mucho pasto seco, viento y calor: el triángulo del desastre
Incendios en Comodoro hay varios factores que se combinan como mala receta. Pastos secos, ramas tiradas, restos de poda abandonados en baldíos y ese viento que nunca falta y siempre suma caos.
“La pirotecnia puede ser un factor contribuyente, pero no es el 100% del causal”, aclaró Galleguillo. También hubo viento, altas temperaturas y una ciudad que en muchos sectores parece una mecha esperando chispa.
Para tomar dimensión del problema, el propio Segundo Jefe comparó con el año anterior: en la Navidad pasada hubo apenas dos o tres intervenciones, contra las 26 de este año. Sí, leíste bien. No es percepción, son números.
Incendios en Comodoro y un verano que asusta
Si diciembre ya vino complicado, enero y febrero no prometen nada bueno. Desde el cuartel no dudan en ponerle palabras al escenario que se viene: “Creemos que este verano va a ser muy complicado”.
La explicación es simple y preocupante a la vez. El terreno está extremadamente seco, se esperan días de mucho calor y el viento hace su aporte habitual, ese que corre cuando menos lo necesitás y más daño puede hacer.
El riesgo no es solo el pastizal quemado. Un foco chico puede crecer en minutos y avanzar sobre arboledas, cercos, galpones o viviendas. Acá no hay margen para el “después vemos”.
Baldíos, yuyos y vecinos: la prevención empieza en casa
En este contexto, los Bomberos Voluntarios hicieron un llamado directo a la comunidad, sin vueltas ni tecnicismos. Los vecinos que tengan pasto alto, yuyos o baldíos cerca tienen que limpiarlos. No es una sugerencia eco-friendly, es una necesidad urgente.
Galleguillo fue claro: “Un simple vidrio o una lata, con el calor, puede provocar un incendio”. Sumale viento patagónico y en segundos el fuego se descontrola. Después vienen las corridas, las sirenas y el “ojalá no pase a mayores”.
Mientras no haya víctimas ni casas afectadas, el balance es alivio. Pero el riesgo está latente y cada descuido suma fichas a una ruleta que siempre pierde el vecino.
Seis cuarteles, miles de salidas y un ritmo que no afloja
Para quienes creen que los bomberos aparecen solo en emergencias grandes, los números cuentan otra historia. Comodoro tiene seis cuarteles activos: tres en zona norte y tres en zona sur y oeste. Y el trabajo es constante, intenso y muchas veces invisible.
En lo que va del año, las intervenciones ya rondan entre 1.200 y 1.300 salidas. Solo los destacamentos uno y dos, sin contar los demás, acumulan cerca de 900 intervenciones de todo tipo. Incendios, rescates, accidentes, lo que pinte.
El verano recién empieza y el contador sigue sumando.
Incendios en Comodoro: alerta encendida
La advertencia está hecha y no tiene filtro. Incendios en Comodoro no son una anécdota navideña ni una exageración de redes sociales. Es una realidad que se repite, se agrava y exige algo básico: prevención.
Limpiar, no tirar basura, evitar riesgos innecesarios y entender que el viento no perdona. Porque después del humo, siempre llega la pregunta incómoda: ¿era evitable?
Vos, ¿ya miraste cómo está el baldío de al lado o seguimos esperando que llueva un milagro patagónico?
Fuente: Diario Crónica

