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Comodoro Rivadavia

Tiros en Zona Quinta II: pelea, corridas y un arma secuestrada

Mientras muchos estaban digiriendo el asado, abriendo sidra caliente o buscando hielo como si fuera oro, en Zona Quinta II la postal fue otra. Bien lejos del espíritu navideño, un llamado alertó sobre una pelea entre dos sujetos y la peor frase posible para un 25 de diciembre: “están disparando”.

La advertencia llegó a la Comisaría Séptima y activó el protocolo de siempre: patrullero, sirena y nervios. Porque cuando hay tiros, no hay margen para mirar para otro lado. Menos en un barrio donde el ruido fuerte no siempre es el viento.

Los uniformados llegaron rápido al lugar y confirmaron lo que nadie quería escuchar: había una riña en curso. Dos hombres enfrentados, gritos cruzados y una situación que ya estaba fuera de control.

Disparos, gritos y una fuga a pie

Al descender del móvil policial, la escena se partió en dos. Uno de los involucrados decidió que la mejor estrategia era rajar a pie, y no lo hizo con las manos vacías. A simple vista, llevaba un arma de fuego.

El otro sujeto quedó en el lugar, completamente alterado, gritando a viva voz que le estaban efectuando disparos y que había sido amenazado de muerte. Un combo explosivo: tiros, amenazas y un barrio que de golpe dejó de ser tranquilo.

La policía no dudó. Arrancó una persecución a pie, de esas que no suelen verse pero que pasan más seguido de lo que creemos. Nada de cámaras lentas ni música épica: correr, esquivar, alcanzar.

Tiros y detención en un domicilio

La carrera terminó en el portón de ingreso a un domicilio, ubicado en Código 681. Ahí fue finalmente aprehendido Claudio M. V., un hombre de 44 años, que todavía tenía consigo el arma.

Con la situación controlada, se procedió al traslado del detenido a la dependencia policial. Sin festejos, sin aplausos, sin brindis. Solo el cierre de un episodio que pudo terminar mucho peor.

Porque cuando hay tiros en Zona Quinta II, no se trata solo de un conflicto entre dos personas. Se trata del riesgo para cualquiera que esté cerca: vecinos, familias, chicos jugando, gente que no tiene nada que ver pero igual liga el susto.

El arma secuestrada: nada de juguete

Después de la detención, entró en escena Criminalística. Se realizaron las diligencias correspondientes: inspección ocular, levantamiento de pruebas y secuestro de elementos.

¿El resultado? Nada menor:

  • Un arma de fuego marca Bersa, modelo TPR9, calibre 9×19

  • Una munición 9×19

  • Seis vainas servidas 9×19

No era una amenaza al aire. No era un rumor exagerado de barrio. Los disparos existieron y quedaron registrados en forma de vainas sobre el suelo.

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