Un joven de 26 años quedó oficialmente bajo investigación por hurto en contexto de violencia de género, luego de que la fiscalía pidiera luz verde para avanzar con una causa que mezcla celos, daño material y un celular que terminó donde no debía. Todo pasó el domingo 24 de agosto de 2025, en una historia más común de lo que nos gustaría admitir.
Según la denuncia, el imputado entró a la casa de su ex sin romper nada —ni puerta, ni ventana, ni picaporte. Pero una vez adentro, la cosa se puso fea: rompió un cuadro de vidrio, dañó ropa y se llevó un teléfono celular y documentación de la víctima.
Un cóctel clásico de violencia de género que lamentablemente suena más habitual que el viento en Comodoro.
El investigador Matías Ayuzo contó que en un allanamiento posterior —sí, como en los policiales, pero versión patagónica— se recuperaron los elementos robados. O sea: al menos esta vez no se perdió en el limbo ese celular.
Investigación del hurto: qué pidió cada parte
La defensa, a cargo de la abogada pública Rosa Sánchez, no se opuso a los pedidos del Ministerio Público Fiscal. Es más: adelantó que propondrá una suspensión de juicio a prueba (la famosa probation) y reconoció que acá hay un problema más profundo: una relación marcada por la violencia de género.
También pidió que el joven realice cursos de abordaje integral sobre violencias, dictados de forma gratuita y sincrónica por la Universidad de Córdoba. O sea, educación antes que castigo duro, apostando a que algo cambie.
El juez Ariel Quiroga dio el visto bueno a todos los pedidos de la fiscalía. Caso formalizado, investigación en marcha.

