La mañana del lunes en el barrio 13 de Diciembre de Comodoro Rivadavia, cerca de las 6:10, un Peugeot 206 hacía de las suyas: zigzagueos, frenadas fulminantes, maniobras dignas de videojuego trucho. La policía le puso el ojo, les pidieron “alto” y los pibes —obviamente— dijeron “nah, ya fue”. Cuando los agarraron, resultó que uno andaba armado, con un arma y 13 balas listas para desastre. Intentaron saltar a pata, pero quedaron más presos que memes viejos.
Al patrullar por Cabildo e Islas Malvinas, efectivos de la Seccional Segunda divisaron un Peugeot 206 que hacía maniobras peligrosas —clásico volantazo, frenazo, zigzag—. Cuando le hicieron señas de pare, el conductor le apretó el acelerador y empezó una fuga digna de película B. Pararon recién en Islas Malvinas al 800.
Al saltar del auto, los dos ocupantes intentaron escaparse a pie por un pasaje peatonal. Spoiler: no duraron demasiado. Uno de ellos, de 38 años, tenía en la mano un arma de fuego con 13 cartuchos en el cargador. El otro, de 32, guardaba un cartucho calibre .380 en el bolsillo. Resultado: secuestro del auto, causas por resistencia a la autoridad y tenencia ilegítima de arma, y ambos tras las rejas.
Este episodio no es menor. Tener tipos que andan al boleo —sin chapa, sin papeles, con arma— corriendo por el barrio, no es “solo peligro vial”: es riesgo real de que termine mal.
Va en serio: si a esto le sumás que muchas calles no están preparadas para maniobras, que de noche hay poca luz, y que la policía ya tiene las manos ocupadas con narcotráfico y robos, el combo pinta complicado.

