En Comodoro Rivadavia el auto ya no aguanta más: la Cámara de Comercio salió a pedir que se elimine el SEM, ese sistema de estacionamiento medido que muchos sienten como impuesto extra. La movida viene de los comerciantes que aseguran que el SEM aleja clientes y hunde ventas — justo cuando el bolsillo ya venía flaco. ¿Al fin le dan aire al asfalto?
La Cámara de Comercio de Comodoro Rivadavia planteó que el SEM se transformó en un costo indirecto que golpea fuerte al comercio local. Según su presidente, con el contexto económico que hay —baja de consumo, inflación, caída en la actividad— aplicar estacionamiento medido en zonas comerciales equivale a ponerle un cartel de “no entren, estamos en crisis”.
Y no se quedan solo en el reclamo: proponen revisar todo el esquema tributario municipal, porque dicen que con la suba de tasas y la presión extra del SEM muchos negocios podrían no sobrevivir.
SEM + crisis = círculo vicioso para los comercios
Los comerciantes advierten que cuando la gente tiene que pagar para estacionar, directamente evita el centro. Ese miedo a quedar colgado con el auto sumado al contexto económico duro significa menos gente entrando a los locales.
Para una tienda que ya ve cómo bajan ventas y el costo de mantener stock sube, el SEM no es un “detalle”: es un obstáculo. Muchos teman que, si la cosa sigue así, van a tener que “bajar la cortina” para siempre.
Además, la Cámara sugiere que si no se puede eliminar, al menos flexibilicen el sistema: días especiales sin cobro, horarios más amigables o cláusulas que alivien la presión.
El pedido: del SEM al debate de fondo
Este reclamo no es sólo contra un impuesto urbano: para los comerciantes es una puerta de entrada a una discusión más amplia sobre la carga fiscal municipal. Dicen que la situación económica ya es delicada, y agregar más costos —como el SEM o tasas desproporcionadas— empuja al límite a muchos negocios.
También exigen “reglas claras y previsibles”: que los cambios de ordenanza no se impongan de un día para el otro, y que haya posibilidad de planificación. Para ellos, la incertidumbre espanta inversiones, trabajadores y ventas.
Mientras tanto, reconocen que el comercio en Comodoro ya está “cerca del piso” —o como dicen ellos: “más cerca del subsuelo que del techo” — por la crisis petrolera, la recesión y la caída del consumo.

