En Rawson, un juicio que venía generando tensión cerró este mediodía con un veredicto contundente: la jueza Karina Breckle declaró culpable al odontólogo acusado de abuso sexual simple contra una adolescente en su propio consultorio. Un caso que expone, otra vez, cómo el “lugar seguro” puede convertirse en lo contrario. Y que reaviva la charla incómoda pero urgente: prevenir para no lamentar.
Este mediodía, en la sala de audiencias N°1 de la Oficina Judicial de Rawson, la jueza Karina Breckle leyó el veredicto del juicio oral y público contra F.R.F.D. (50), el odontólogo denunciado por abuso sexual simple.
La fiscalía sostuvo desde el primer día que tenía pruebas sólidas, y la magistrada finalmente coincidió: la teoría del caso quedó acreditada.
Los hechos ocurrieron el 27 de junio de 2023 a las 10:30, dentro del consultorio donde el acusado ejercía su actividad profesional. Por protocolo, no se difundió su identidad completa para evitar la revictimización, especialmente tratándose de una adolescente.
La jueza también ordenó a la Oficina Judicial organizar la audiencia de cesura, la instancia donde se discutirá la pena que deberá cumplir el condenado. Ahora empieza ese capítulo, siempre áspero, donde se define cuánto pesa la responsabilidad penal en la vida real.
Lo que dijo la jueza: la palabra de la víctima como eje
En el resumen de los fundamentos, la jueza Breckle destacó algo clave:
las declaraciones de la víctima en Cámara Gesell fueron coherentes, firmes y suficientes para acreditar su incomodidad ante los acercamientos del acusado.
Una vez más, la herramienta diseñada para proteger a niños, niñas y adolescentes resultó clave para evitar que la víctima atravesara múltiples exposiciones traumáticas. Y también, una vez más, desnuda lo frágiles que son los espacios donde deberían sentirse más protegidos.

