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Comodoro RivadaviaArgentina

Clases 2026: el Gobierno promete 190 días (sí, otra vez)

El Ministerio de Capital Humano anunció con bombos y planillas que el ciclo lectivo 2026 tendrá 190 días de clase. Sí, lo mismo que todos los años… en el papel. Entre promesas, resoluciones y relojes pedagógicos, el Gobierno dice que esta vez va en serio.

Durante la asamblea N.º 147 del Consejo Federal de Educación, presidida por el secretario de Educación Carlos Torrendell, las 24 jurisdicciones del país acordaron mantener el mínimo de 190 días para el próximo ciclo lectivo.
La idea es cumplir también con 760 horas reloj en primaria y 900 en secundaria, porque al parecer el tiempo de clase ahora se mide con cronómetro, no con campana.

El Ministerio explicó que el nuevo esquema busca “mejorar la medición del tiempo efectivo de enseñanza” y alinearse con los estándares internacionales. O sea, que si un nene entra 10 minutos tarde ya estamos descalificados del ranking mundial de puntualidad escolar.

Resolución 484/24: el control horario del aula

La normativa que regirá en 2026 no solo fija días y horas, sino que redefine qué cuenta como “día de clase efectivo”.
Según la resolución 484/24, solo será válido aquel en el que se cumplan al menos 4 horas reloj de actividades pedagógicas con estudiantes. Nada de actos interminables o jornadas institucionales sin alumnos: si no hay pizarrón y cuaderno, no suma.

El Gobierno además prometió monitorear el cumplimiento y aplicar medidas de recuperación si alguna provincia no llega al piso. Para primaria, el número mágico son las 760 horas; para secundaria, 900; y para inicial, 570.
Una especie de “reloj fiscal educativo”: si te faltan horas, las pagás en diciembre.

Educación en modo planilla de Excel

El Ministerio de Capital Humano asegura que medir en horas “permite un monitoreo más preciso” y facilita la comparación con otros países.
Lo que no aclararon es si también van a comparar los salarios docentes, el estado de los edificios o la cantidad de veces que los chicos se quedan sin clases por falta de calefacción.

Porque más allá de los números, la realidad educativa —sobre todo en provincias como Chubut— sigue siendo más intermitente que señal de WiFi con viento.

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