Claudio, un hombre de 82 años que trabajó toda su vida en el campo, hoy duerme bajo un muelle en Caleta Olivia y busca reencontrarse con su hijo en el Máximo Abásolo. Perdió todo —hasta las ganas del sistema de darle bola— y sobrevive entre tablas, viento y esperanza. Patagonia, modo “nivel experto” activado.
La historia de Claudio Torres, un adulto mayor de 82 años, es de esas que te dejan un nudo en la garganta (y no solo por el viento de Caleta).
Después de pasar su vida trabajando en el campo, hoy vive debajo del muelle de Termap, en lo que fue la bajada de lanchas de YPF. Sí, literal: su casa es la estructura del muelle y su techo, el cielo patagónico.
Claudio dice que alguna vez tuvo propiedades en Perito Moreno, pero que se las vendieron sin su consentimiento. Hoy solo tiene una pensión que no le alcanza ni para un alquiler compartido con un gato.
Del campo a la calle: la historia que duele
En 2022, según contó, se rompió la relación con su familia. Desde entonces, empezó a dormir en la calle. Primero se instaló bajo un tamarisco en el acceso norte de Caleta, pero el frío y la soledad lo empujaron hacia el muelle.
Ahí se quedó. Entre el ruido de las olas, el viento salado y alguna que otra mirada de compasión de los pescadores.
No tiene más que unas pocas pertenencias y la esperanza de reencontrarse con su hijo, que vive en el barrio Máximo Abásolo de Comodoro Rivadavia. “Solo quiero volver a verlo”, habría dicho, mientras pide trabajo o alguna ayuda para volver a Perito Moreno y poder sostenerse “por sus propios medios”.

