En la ciudad donde el petróleo es rey pero los sueldos tardan más que un colectivo en tormenta, UOCRA plantó bandera este lunes frente a YPF por no soltar la guita de despidos voluntarios. Diez laburantes esperan tres meses por su indemnización, mientras la operadora juega al silencio. ¿Retiro voluntario o trampa patagónica?
Arrancó a las 7 de la mañana, como un buen asado patagónico: puntual y con olor a bronca. Los pibes de UOCRA se pararon frente a la torre de YPF en Km 3, Comodoro Rivadavia, exigiendo lo que les deben. Walter Godoy, el delegado que no se calla ni bajo el viento zonda: «Nos acercamos por la falta de pago por parte de la operadora». Diez compañeros, despidos voluntarios acordados hace tres meses, y cero pesos en el bolsillo. ¿Ironía? Mientras el crudo sube de precio, las indemnizaciones se evaporan más rápido que agua en desierto.
Godoy no se anduvo con vueltas: «Los compañeros trabajaban en empresas que hoy no existen porque las dieron de baja en los yacimientos». Empresas como Jomar, SAE y Tisico, que operaban en la cuenca del Golfo San Jorge, cerraron la persiana y dejaron a la gente colgada. En Patagonia, donde el «laburo hasta que el viento pare» es meme eterno, esto pega duro. La manifestación fue pacífica, pero con el punch de un offside en el minuto 90: pancartas, megáfono y la promesa de no moverse hasta que YPF escuche.

