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Comodoro Rivadavia

Barrio José Fuchs: Operaba como taller mecánico y también como punto de drogas

Un taller mecánico que por el día arreglaba autos y por la noche se convertía en punto de venta de drogas cayó esta tarde en un operativo relámpago. La División Drogas y Leyes Especiales, con aval de la Justicia Federal, irrumpió en un domicilio del barrio José Fuchs, sobre calle Liniers, desmantelando una presunta red de narcomenudeo que operaba bajo el radar durante dos meses de vigilancia.

Todo arrancó con una investigación iniciada en agosto, bajo el legajo Coiron N° 133163/25, por infracción a la Ley 23.737. La Unidad Fiscal de Litigios Simples de Comodoro Rivadavia detectó movimientos sospechosos: el taller cerraba sus puertas al público al atardecer, pero entre la 1 y las 6 de la mañana, clientes entraban por una puerta lateral por apenas minutos. «Era el clásico patrón del menudeo: entradas rápidas, salidas discretas», explicó el subcomisario Daniel Debis, jefe de la división, quien firmó el informe oficial.

La fiscal a cargo, convencida por las pruebas, pidió y obtuvo del Juez Federal de Garantías una orden de allanamiento con horario nocturno. A las 20:15 horas, el GEOP (Grupo Especial de Operaciones Policiales) y la Sección Antinarcóticos, liderada por el sargento Pedro Quintulen, entraron en acción. Supervisados por los subcomisarios Debis y Damián Tranma, el equipo no solo halló lo que buscaba, sino que dio con un bonus inesperado.

Primero, incautaron un Ford Ka rojo (dominio AC 863 UL) que estaba «en reparación». Resultó tener un pedido de secuestro por retención indebida desde el 12 de septiembre de 2024. La fiscal provincial Florencia Parra confirmó la irregularidad y ordenó su retiro inmediato, cerrando un caso de presunta estafa que flotaba en el aire.

Pero el plato fuerte vino después: una carabina calibre .22 marca Mahely (modelo 8T-700, industria argentina), una balanza digital de precisión lista para pesar dosis, cinco plantas de marihuana con temporizador, envoltorios de nylon con clorhidrato de cocaína preparados para la venta, y recortes de plástico usados para empaquetar. «Estos elementos gritan narcomenudeo: todo estaba armado para la distribución rápida», detalló Debis en el parte.

El dueño del taller, un hombre mayor de edad, fue imputado en libertad y quedará supeditado a la causa. No se reportaron detenidos en el momento, pero la pesquisa sigue abierta para identificar a posibles compradores habituales y proveedores. Este operativo no solo frena el flujo de estupefacientes en el barrio, sino que pone el foco en cómo negocios legítimos se usan de escudo para actividades ilícitas. Las autoridades federales y provinciales celebran el laburo en equipo, recordando que la vigilancia constante es clave para desarmar estas redes que operan en la sombra.

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