La mañana de este lunes se llevó adelante la audiencia preliminar del caso que investiga el homicidio de Maximiliano Cifuentes, ocurrido en el barrio Laprida de la ciudad el pasado 1 de enero de 2025.
En el expediente aparece como imputado Roberto “Catu” Romero, quien ya se encontraba detenido mientras avanza la investigación.
Durante la audiencia, el fiscal jefe Cristian Olazabal, acompañado por la procuradora de fiscalía Florencia Do Carmo, ratificó la acusación pública contra Romero.
Además, presentó las pruebas documentales y testimoniales del caso y solicitó que el expediente sea elevado a juicio por jurados.
Pero no fue el único pedido. La fiscalía también solicitó que Romero continúe con prisión preventiva hasta la finalización del juicio, una postura que fue acompañada por la querella.
La representación de la familia de la víctima está a cargo del abogado Eduardo Stepa, quien coincidió con la fiscalía en la necesidad de mantener la medida de detención.
La defensa planteó legítima defensa
Del otro lado del expediente, la defensa del imputado también fijó su postura. El abogado particular Guillermo Iglesias, representante de Romero, no se opuso a que la causa avance hacia un juicio oral.
Sin embargo, presentó lo que definió como su teoría del caso positiva. Según la defensa, el hecho podría encuadrarse como “homicidio en legítima defensa” o incluso como “exceso en la legítima defensa”.
En ese marco, Iglesias también pidió modificar la situación procesal de su asistido. La solicitud fue clara: reemplazar la prisión preventiva por arresto domiciliario.
Cómo ocurrió el hecho según la acusación
El hecho incluido en la acusación se remonta a la madrugada del 1 de enero de 2025.
De acuerdo con la reconstrucción presentada por la fiscalía, cerca de las 05:39 de la mañana, Maximiliano Cifuentes caminaba junto a un compañero por la intersección de Ottawa y Tinogasta, en el barrio Laprida.
En ese momento, el acompañante de Cifuentes se detuvo a orinar frente a la vivienda del imputado Romero, donde también se encontraban su pareja y su grupo familiar.
La pareja de Romero reprochó la situación. A partir de allí comenzó una secuencia de violencia que terminó con el ataque fatal.
Según la acusación, Romero le dio una patada a Cifuentes, provocando que cayera al suelo. Luego comenzó una pelea a golpes de puño con el otro hombre.
En medio del forcejeo, Cifuentes intentó separarlos, tomándolo a Romero por detrás con sus brazos. Los tres cayeron al suelo y finalmente lograron separarse.
Pero el conflicto no terminó ahí.
El momento del ataque con cuchillo
Tras separarse de la pelea, Romero habría lanzado una advertencia. Según la acusación, dijo: “ya van a ver pendejos de mierda”.
Luego se dirigió hacia su vehículo VW Gol, donde tomó un cuchillo de doble filo. La fiscalía sostiene que regresó con el arma y apuñaló a Cifuentes en tres oportunidades.
Una de esas heridas penetró la cavidad torácica y lesionó el corazón. Esa lesión provocó un shock hemorrágico irreversible, que causó la muerte de la víctima.
El ataque habría cesado cuando la pareja del imputado le tomó la mano, tras lo cual ambos se retiraron del lugar.
La calificación legal y la posible pena
En la acusación presentada por el Ministerio Público Fiscal, el hecho está calificado como “homicidio simple”, con Romero señalado como autor.
En caso de que el juicio termine con una condena, la fiscalía fijó una pretensión punitiva de 20 años de prisión.
Ese será uno de los puntos centrales que se debatirán durante el juicio por jurados que ahora deberá organizarse tras la audiencia preliminar.
El juez resolvió mantener la prisión preventiva
Después de escuchar a las partes, el juez penal Miguel Caviglia dispuso un cuarto intermedio para resolver los planteos presentados durante la audiencia.
Finalmente, el magistrado resolvió mantener la prisión preventiva de Romero. La medida se extenderá por seis meses o hasta la finalización del juicio, lo que ocurra primero.
La decisión coincidió con lo solicitado por la fiscalía y la querella durante la audiencia.

