La historia que hoy se investiga como tentativa de homicidio empezó con una escena bastante cotidiana: un auto remolcado por otro vehículo y un vecino intentando resolver un problema mecánico. Pero en cuestión de minutos, la situación pasó de ser un simple inconveniente de tránsito a un hecho de violencia extrema.
Todo ocurrió el 5 de marzo de 2026 alrededor de las 16:00 en el barrio Zona de Quintas II, cuando la víctima viajaba en su Chevrolet Astra. El auto estaba siendo remolcado por una Ford F-100 conducida por otra persona.
En la intersección de calle Código N°684 y calle Código N°751, la soga de remolque se rompió y ambos vehículos tuvieron que detenerse. Nada raro hasta ahí: cosas que pasan cuando un auto dice “hasta acá llegué”.
El conductor de la F-100 se quedó esperando, mientras el dueño del Astra bajó del vehículo y caminó por la calle rumbo a su casa para buscar algo que le permitiera seguir con el remolque.
Pero en ese momento aparecieron Brian Ezequiel Chicahuala y Blas Alejandro Montiel.
Y lo que pasó después fue todo menos normal.
Disparos y una víctima gravemente herida
Según la investigación fiscal, ambos imputados llegaron armados y comenzaron a disparar contra la víctima con claras intenciones de matarla.
Sí, así de directo.
La calificación provisoria del caso es “tentativa de homicidio agravado por el uso de arma de fuego”, una figura penal que describe justamente ataques donde alguien intenta matar pero la víctima sobrevive.
Durante el ataque se efectuaron varios disparos.
Uno de ellos impactó directamente en la mandíbula de la víctima.
La bala ingresó por el lado derecho y salió por el izquierdo, provocando:
fractura de maxilar
desplazamiento de piezas dentales
edema en la lengua
La lesión fue tan grave que los médicos debieron realizar una traqueotomía para asegurar la respiración.
En pocas palabras: el disparo puso en riesgo la vida de la víctima.
Después de la balacera, los agresores escaparon del lugar.
Herido, pero caminó hasta la comisaría
Lo que vino después parece sacado de una escena de película, pero ocurrió en la vida real.
El conductor de la Ford F-100 se retiró rápidamente del lugar tras el ataque.
Mientras tanto, la víctima —gravemente herida— logró desplazarse por sus propios medios hasta la Seccional Séptima de Policía.
Sí, caminó hasta una comisaría con una herida de bala en la mandíbula.
Desde allí fue trasladado al Hospital Regional, donde recibió atención médica urgente.
El caso rápidamente pasó a manos de la fiscalía, que inició la investigación por tentativa de homicidio agravado por arma de fuego.
Audiencia judicial y debate por la prisión preventiva
Este martes por la mañana se realizó la audiencia de control de detención y apertura de investigación contra Chicahuala y Montiel.
El fiscal Martín Cárcamo, acompañado por el funcionario Alan Larrue, pidió tres cosas clave:
Que se declare legal la detención de los imputados
Que se formalice la investigación por tentativa de homicidio agravado
Que se dicte prisión preventiva
Para la fiscalía, existen elementos de convicción suficientes que ubican a ambos como probables coautores del ataque.
Además, argumentaron que existen riesgos procesales, especialmente:
peligro de fuga
posibilidad de entorpecer la investigación
Por eso solicitaron que ambos permanezcan detenidos mientras avanza el proceso.
La defensa pidió libertad
Del otro lado del ring judicial estuvo el defensor público Gustavo Oyarzun.
El abogado no discutió la legalidad de la detención —ya que existía una orden judicial previa— ni tampoco la apertura de la investigación.
Pero sí cuestionó el pedido de prisión preventiva.
Según la defensa, los antecedentes penales de los imputados no bastan para probar peligro de fuga.
También sostuvo que la fiscalía no presentó evidencia concreta de que los acusados puedan entorpecer la investigación.
Por eso pidió que los imputados recuperaran la libertad bajo ciertas condiciones:
presentaciones periódicas ante la Justicia
prohibición de salir de la ciudad
prohibición de contacto o acercamiento a la víctima
Una especie de “libertad vigilada judicial”.
Pero el juez tenía otra lectura del caso.
Tentativa de homicidio: el juez ordenó prisión preventiva
Finalmente, el juez penal Martín Cosmaro resolvió declarar legal la detención de Chicahuala y Montiel.
También autorizó la apertura formal de la investigación preparatoria, dejando a ambos imputados debidamente notificados del proceso y con su defensa técnica asegurada.
Pero el punto clave fue la decisión sobre la libertad.
El magistrado consideró que las características del hecho son gravísimas y que existe riesgo de fuga debido a la pena que podrían enfrentar si son condenados.
Además, entendió que también existe peligro de entorpecimiento de la investigación.
Por eso resolvió dictar prisión preventiva por dos meses, tal como había solicitado la fiscalía.
En ese plazo se desarrollará la etapa inicial de la investigación.
Un caso que recién empieza
La causa por tentativa de homicidio ahora entra en fase de investigación, donde se reunirán pruebas, testimonios y peritajes para reconstruir con precisión lo ocurrido aquella tarde en Zona de Quintas II.
Mientras tanto, los dos imputados seguirán detenidos.
La pregunta que queda flotando —como tantas veces en estos casos— es cómo una situación cotidiana terminó en un ataque armado que casi termina en tragedia.
Porque una cosa es que se rompa una soga de remolque.
Y otra muy distinta es que aparezcan dos tipos con armas y empiece una balacera.
En Comodoro ya sabemos que el viento pega fuerte… pero cuando la violencia aparece así, el sacudón es otro.

