La reforma laboral se discute en Buenos Aires, pero el ruido fuerte se escuchó en Comodoro.
Desde temprano, el centro volvió a ser escenario de protesta. Banderas cruzando avenidas, bombos marcando el pulso y columnas que llegaron desde distintos puntos de la ciudad para concentrarse frente al Banco Nación.
La convocatoria fue impulsada por la CGT y las CTA, con fuerte presencia de Camioneros, Petroleros Privados y la UOCRA. Una postal clásica del sindicalismo patagónico: chalecos, cascos, pecheras y mensajes sin eufemismos.
El clima combinó críticas al Gobierno Nacional, advertencias políticas y una preocupación que acá no es teórica: la crisis de la cuenca del Golfo San Jorge.
Y un dato no menor: no hubo paro petrolero. La actividad se desarrolló “de forma normal y habitual”. O sea, se protestó fuerte, pero los equipos siguieron funcionando.
“No le tenemos miedo” a la reforma laboral
En medio del acto, el secretario general de la CGT Saúl Ubaldini y de la UOCRA, Raúl Silva, tomó el micrófono con un tono menos incendiario, pero igual de firme.
“Nosotros no le tenemos miedo a la reforma laboral. Lo que sí queremos es ser parte de la reforma”, lanzó.
La frase marca un matiz. No es un rechazo a debatir cambios. Es un reclamo por participación. Según Silva, el problema es que el Gobierno Nacional no convocó a la central obrera para discutir el proyecto.
“Este gobierno está cerrado. No convoca a la CGT a nivel nacional. Este reclamo es para que nos sienten en la mesa de diálogo”, sostuvo.
En criollo: no quieren enterarse por el Boletín Oficial.
El dirigente también ató la reforma laboral a la realidad económica local. “Cada vez tenemos más desocupados”, señaló, dejando en claro que en Comodoro la discusión no es abstracta. Acá, cuando cae el empleo, se siente en cada barrio.
Y aun así, fue realista: “Más tarde o más temprano la reforma se va a dar. Lo que queremos es participar y dar nuestra opinión como sindicalistas”.
Petroleros y la reforma laboral con lupa
El referente de Petroleros Privados, Carlos Gómez, ratificó el rechazo al proyecto, pero sumó una mirada más técnica sobre el proceso legislativo.
“Es el resumen de casi 190 artículos que tenía el proyecto original. La pelea se va a dar hoy en la Cámara de Senadores. Hay una expectativa muy grande sobre cuál va a ser el posicionamiento de cada provincia”, explicó.

La reforma laboral, según Gómez, todavía puede cambiar. La CGT mantiene negociaciones para modificar artículos y el desenlace es incierto. “Tenemos que esperar cómo va a quedar el proyecto que salga del Senado y cómo va a ingresar a Diputados”, indicó.
Traducción: esto recién empieza.
Pero el dirigente no se quedó solo en la ley. Aprovechó el escenario para volver a poner sobre la mesa el tema estructural de la región.
Cuenca petrolera: el elefante en la sala
Más allá de la reforma laboral, en Comodoro la palabra clave es “cuenca”.
“La cuenca tiene las consecuencias de tantos años de abandono. Nunca tuvo una ley que la protegiera como yacimiento convencional. Se fueron grandes operadoras y tenemos que asumir esa realidad para modificar la suerte de la región”, afirmó Gómez.
Ahí está el nudo. La discusión laboral se mezcla con la falta de una política clara para el Golfo San Jorge.
El sindicato apuesta a la reglamentación del decreto 59 nacional, que eliminó derechos de exportación, y a una ley provincial que obligará a las operadoras a presentar planes de inversión.
Según detalló, se calcula que más de 240 millones de dólares deberían sumarse a los planes de inversión para sostener y aumentar la actividad y recuperar puestos de trabajo.
No es un número chico. En una ciudad que respira petróleo, esa cifra puede marcar la diferencia entre sostener empleo o seguir viendo telegramas.
Eso sí: todavía no hay planes formalizados. Todo depende de la reglamentación nacional, que tiene un plazo de 60 días.
Mientras tanto, la reforma laboral sigue su curso en el Senado y Comodoro deja en claro que no piensa mirar el debate por streaming en silencio.
La calle habló. Ahora falta ver qué votan las provincias y cómo impacta eso en una región que ya viene golpeada.
Porque en la Patagonia el viento sopla fuerte, pero cuando los gremios se mueven, el temblor también se siente.
¿La reforma laboral traerá cambios que alivien o más tensión en la cuenca? La respuesta, por ahora, está en el tablero del Senado… y en la paciencia de Comodoro.
Fuente: Diario Crónica/Fotos: Juan Low

